El estilo
tecnopedagógico se define como la combinación de los conocimientos pedagógicos
con la aplicación de los últimos avances en las tecnologías de la información y
la comunicación, de igual forma es el
proceso de enseñanza-aprendizaje mediado por las tecnologías, por lo que
se requiere el uso pedagógico y didáctico de todos los instrumentos, equipos y
programas generados por la tecnología educativa (Internet, sistemas de gestión
de cursos, programas informáticos, entre otros).
Entonces el
aprendizaje mediados por TIC requiere la relación
docente-estudiantes-contenido, como centro explicativo del proceso de
aprendizaje. El diseño educativo tecnopedagógico ha sido una innovación en el
lenguaje de los docente. Supone un vínculo y una ruptura, simultáneamente,
entre una tradición verbal de la enseñanza centrada en el docente como actor, y orientada a las actividades de aprendizaje a
realizar por los estudiantes. Los avances tecnológicos nos están convirtiendo
en una sociedad altamente conectada, en continúa comunicación con nuestro
entorno y con acceso inmediato al conocimiento, lo que plantea nuevos retos. Es
en este contexto global es la tecnopedagogía que debe determinar, en cada caso,
las estrategias de actuación más adecuadas para favorecer el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Y es en ese escenario donde tiene que tomar cada vez más
relevancia la figura del diseñador tecnopedagógico, para así acontecer un rol
fundamental en la organización de cualquier acción con intenciones formativas.
Muchos
profesores están asustados de la tecnología porque creen que es una amenaza, es
algo que los puede reemplazar o que los puede forzar a enseñar de una manera
distinta. La tecnología implica un cambio dramático y en orden de trabajar en la clase, esta tiene que ser muy amigable
con el profesor y tiene que ser algo que le permita seguir haciendo aquello con
lo que se siente cómodo. Es muy importante sea modular y bajo el control total
del docente.

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