El amor es
el principio pedagógico esencial. De muy poco va a servir que un docente se
haya graduado con excelentes calificaciones en las universidades más
prestigiosas, si carece de este principio. En educación es imposible ser
efectivo sin ser afectivo. No es posible calidad sin calidez. Ningún
método, ninguna técnica, ningún currículo por abultado que sea, puede
reemplazar al afecto en educación. Amor se escribe con “a” de ayuda,
apoyo, ánimo, aliento, asombro, acompañamiento, amistad. El educador es un
amigo que ayuda a cada alumno, especialmente a los más carentes y necesitados,
a superarse, a crecer, a ser mejores.

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